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En una esquina luminosa de Vigo, en Galicia, florece un herbolario distinto. No es solo una tienda ecológica, ni una simple estantería de productos saludables. Es el reflejo de una mujer que ha hecho de su vida un camino de servicio, pasión y coraje, es la fuerza natural. Esa mujer es Ana Belén Rocha Iglesias. Y LavandaBio, su creación, es mucho más que un negocio: es un acto de amor cotidiano.

Una historia marcada por la intuición y la entrega
“Lo que me mueve en la vida es mi pasión por lo que hago”, dice Ana, que a sus 52 años no solo es propietaria de un herbolario en Galicia, sino la fuerza natural detrás de LavandaBio.“LavandaBio es mi reflejo. Pero sin Ana, no es LavandaBio.”
Su historia empieza mucho antes de abrir la tienda. A los 17 años se marchó sola a Madrid a trabajar. Su primer empleo fue en un colegio mayor, donde “un día freí 200 huevos” y desde entonces nunca dejó de servir con entusiasmo. La vida la fue llevando por caminos duros y reconfortantes hasta encontrar su lugar entre las plantas, los aceites, las infusiones y las personas.

El nacimiento de un espacio con alma
LavandaBio nació en un instante de conexión. “Vi el local, estaba en alquiler… y fue amor a primera vista.” Después de años de experiencia en el sector y un paréntesis para cuidar de su hijo pequeño, llegó el momento de avanzar. Ana lo hizo como sabe: con impulso, coraje e intuición.
La elección del nombre también brotó del alma: “La lavanda es mi otro yo. Transmite paz. Su color relaja, su olor calma… Yo soy más energía, ella es calma. Hacemos buen equipo.”
De la atención al público a la atención al alma

Con más de 35 años de experiencia de cara al público, Ana sabe que vender productos no es suficiente. “Acompañar a las personas en su bienestar es lo que me caracteriza. Lo disfruto con pasión y ante todo, con empatía.”
Esa conexión se respira en LavandaBio. “Los clientes ya dicen: ‘estoy en el herbolario de Ana’”. La tienda se ha convertido en un lugar donde las personas son escuchadas, orientadas y comprendidas. Porque en cada historia, Ana ve una posibilidad de ayudar.
Cuando la intuición y la empatía transforman vidas
En estos más de cinco años, Ana ha vivido historias conmovedoras. Como la de Carmen, una mujer con dolor muscular que dormía en el suelo hasta que Ana le recomendó cúrcuma. “Esa noche durmió ocho horas seguidas. Lloró de emoción.”
O la de un peregrino al que ayudó a conectarse a internet cuando le habían robado el móvil. “Resultó ser médico, militar y escritor. Me escribió en redes para agradecerme. Me emocionó.”

“El Sendero de la Lavanda”: el libro que nace del alma
En 2024, Ana publicó su primer libro: El Sendero de la Lavanda. “Es un trocito de mi alma, corazón y vivencias. Lo escribí para transmitir paz. Porque la vida nunca es una línea recta.”

Con la ayuda de la escritora de Planeta Natalia Sanchidrián, eligió una portada que simboliza el camino de cada persona: imperfecto, diverso, real. “Porque así es la vida: cada persona tiene su historia.”
En él habla de clientes, escaparates, su vida profesional y personal. También de dolor, de superación, de la fe y del Ho’oponopono, la técnica ancestral hawaiana de resolución de problemas. Su mensaje: “Los límites están en el no querer, no en el no poder.”
Conciencia ecológica y salud natural
El 90% de los productos de LavandaBio son ecológicos. “Cada vez hay más conciencia. Hay que evitar los químicos, los pesticidas. Proteger la salud, pero también el planeta.”
Ana también ofrece productos sin gluten y veganos, muchos descubiertos gracias a la confianza de sus clientes. “Ahora es mi zona favorita. Yo no soy celíaca, pero sí estoy inflamada por la menopausia, y desde que consumo sarraceno o quinoa, me siento mucho mejor.”

Imagen de la gran variedad de productos ecológicos que tiene en su herbolario
Emprendedora gallega, madre, formadora y hormiguita incansable
Ana pertenece al grupo Empresarias Galicia. Se define como “una hormiguita”. Su horario es de 9 a 16 h, aunque su jornada real nunca acaba. Se encarga de pedidos, atención online, escaparates, contabilidad, formaciones… y aún encuentra momentos para rezar y pasear por la naturaleza.
“Estoy acostumbrada a dedicarme a los demás. Es mi pasión. Pero esta entrevista me ha servido para dedicarme un rato a mí misma y darme cuenta de todo lo que he hecho.”
Ha estudiado Auxiliar de Farmacia, PNI, medicina ortomolecular… Y sigue formándose. “Para abrir un herbolario necesitas pasión. Sin ella, apaga y vámonos.”

💜 Herencia femenina: la raíz de una fuerza natural 💜
La energía de Ana no nace solo del presente. Viene de lejos, de las mujeres de su familia.
“Mi bisabuela, Adoración del Pilar, fue una mujer dedicada a los demás. Curandera, vital, fuerte.”
Vivió 95 años, y su legado sigue vivo en Ana, que conserva uno de sus rosarios con cariño.
Ambas compartían la fe, la oración y una forma de mirar la vida desde la entrega.
“Rezar me ayuda en los ratos difíciles. Desde pequeña, la iglesia fue un refugio para mí.”
Quizá por eso, LavandaBio no es solo una tienda bio. Es también un refugio donde lo espiritual y lo natural conviven con respeto y calidez.



Lo que sienten quienes la conocen de verdad
Quienes frecuentan LavandaBio no solo compran productos ecológicos. Vuelven porque se sienten escuchados, cuidados, comprendidos.
Raquel, vecina y clienta habitual, lo expresa con claridad:
“Como persona, Ana es algo extraordinario, y no es tópico, es cierto… Como trabajadora y orientadora, supera el 10.”

Laura, dueña del restaurante Bambú Cafetería Tapería vegana, también quiso compartir su opinión, visiblemente emocionada: “Es una persona con gran corazón y mucha paciencia. Luchadora, sobre todo.” Y añadió: “Este sitio nos aporta un montón de cosas para la salud y el cuidado personal. Ana hace un gran esfuerzo por conocernos a todos y saber lo que necesitamos.” Entre sus compras habituales se encuentran algunos de nuestros productos veganos ecológicos, que forman parte de su cocina diaria. Y sonríe al recordar: “Y enfadada es muy graciosa… despotrica en modo católica, y es muy graciosa.”
Antonia, amiga personal y clienta de siempre, habla desde el corazón:
“Es tan humana, que es imposible no quererla.”
Confiesa con cariño:
“Me gustaría ser una milésima parte de lo luchadora que es ella.”
Y añade con ternura:
“Como madre… ¡madre de Dios! Qué madraza. Me hubiera encantado tenerla como madre.”


Por último, Tere, que conoció a Ana poco después de abrir su tienda, cierra este bloque con una mirada íntima:
“Poco a poco, sin querer, se convirtió en mi persona de referencia en todo lo que tiene que ver con productos de herboristería.”
Y explica por qué:
“Se preocupa por sus clientes y quiere darles lo mejor según sus necesidades en cada momento/etapa de su vida.» Sonríe orgullosa: «Escucha y por otro sus conocimientos y formación continua, y si eso no fuese suficiente, no duda en informarse en las casas comerciales de los diferentes productos.”
Su vínculo se volvió cercano:
“Y todo esto junto con una pandemia y otras cosas, pasó de ser ‘Ana, la de la herboristería’, a formar parte de mi familia y una persona muy importante en el día a día de mi vida diaria.”
Y termina con una frase que resume lo que muchos sienten:
“Gracias por estar siempre ahí.”
una historia que inspira
Ana, la fuerza natural detrás de LavandaBio es energía, luz, intuición, y también fe, tierra, y constancia. Su herbolario no solo es una tienda bio en Galicia. Es una casa de cuidados naturales, un refugio emocional, una inspiración para mujeres emprendedoras.
Ella misma lo resume con claridad: “Todos dependemos de todos.” Y por eso, quienes entran en LavandaBio salen distintos. Porque han sido tocados por algo más que un producto: por la fuerza natural de Ana.

Si algún día pasas por Vigo, acércate a LavandaBio.
Encontrarás mucho más que productos ecológicos o sin gluten: encontrarás a Ana.
LavandaBio está en Rúa de García Barbón, 100, Vigo.
Puedes saber más en su web Herboristería LavandaBio. Tal vez no salgas con solo una infusión… tal vez salgas con otra forma de mirar la salud y la vida.
