Alimentación sostenible: cómo comer mejor cuidando el planeta

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La alimentación sostenible no consiste en cambiar de un día para otro todo lo que comes. Se trata de tomar mejores decisiones de forma habitual, teniendo en cuenta el impacto ambiental, el precio, la salud y nuestras circunstancias. La FAO entiende las dietas sostenibles desde una perspectiva amplia, que incluye aspectos ambientales, económicos, sociales, culturales y nutricionales.

Por eso, comer de forma sostenible no significa seguir una dieta perfecta. Significa comprar con más criterio, aprovechar mejor los alimentos y reducir aquello que podemos evitar. También implica adaptar las decisiones a nuestra realidad. Una alimentación sostenible debe resultar accesible, asequible, segura y adecuada para las personas que la siguen.

Una alimentación sostenible busca reducir los impactos ambientales asociados a nuestra alimentación, sin dejar de lado las necesidades nutricionales y económicas. Esto incluye cómo producimos, compramos, conservamos, cocinamos y aprovechamos los alimentos.

Por tanto, no existe una única forma de comer de manera sostenible. El contexto importa. También influyen el tipo de alimento, la temporada, el sistema de producción, la procedencia y la cantidad que finalmente consumimos.

La FAO señala entre las posibles líneas de actuación una mayor presencia de alimentos vegetales, el consumo de productos de temporada y la reducción del desperdicio. Estas recomendaciones deben adaptarse siempre al contexto de cada persona y territorio.

señorita preparando la lista de ingredientes ecológicos para un batch cooking saludable
preparando la lista de la compra para alimentación sostenible

1. Planifica la compra antes de ir a comprar

Una lista sencilla puede ayudarte a comprar solamente lo que necesitas. Antes de prepararla, revisa la nevera, el congelador y la despensa.

Después, piensa en las comidas de los próximos días. Así resulta más fácil ajustar las cantidades y evitar comprar productos que terminarán olvidados.
Planificar también permite organizar mejor el presupuesto. Una compra sostenible no tiene por qué convertirse en una compra más cara.
Si quieres desarrollar esta idea, puedes consultar nuestra guía sobre cómo organizar un menú semanal sostenible y reducir el desperdicio

2. Prioriza los alimentos de temporada

varios productos sostenibles de otoño

Elegir alimentos de temporada puede ayudarte a variar la alimentación y adaptar la compra al momento del año. Además, permite descubrir productos que quizá no forman parte habitual de tu cesta.
Sin embargo, conviene evitar afirmaciones absolutas. Que un alimento sea de temporada no significa automáticamente que tenga el menor impacto ambiental posible.

La producción, el transporte, la conservación y otros factores también pueden influir.
Por eso, la temporada es un criterio útil, pero no el único.

3. Aprovecha mejor lo que ya tienes

Antes de comprar, mira qué alimentos necesitan consumirse primero. Una fruta madura puede convertirse en un ingrediente para otra preparación. Unas verduras pueden incorporarse a una crema, un salteado o una tortilla.

Esta forma de cocinar ayuda a aprovechar mejor la compra y ofrece una segunda oportunidad a alimentos que todavía pueden consumirse correctamente.

4. Reduce el desperdicio alimentario

Tirar alimentos significa desperdiciar también los recursos utilizados para producirlos, transportarlos y conservarlos.

En España, el MAPA dispone de un panel específico para medir el desperdicio alimentario en los hogares. El sistema analiza los alimentos y bebidas desperdiciados, además de los restos de recetas preparadas en casa.

un chico preparando una ensalada vegetal
preparando una ensalada vegetal

Para reducirlo, puedes ordenar los alimentos según su fecha, congelar aquellos que puedan conservarse así y cocinar cantidades razonables. También ayuda aprovechar las sobras y planificar las comidas de la semana.

5. Reduce los envases cuando sea posible

El envase cumple funciones importantes de protección y conservación. Por eso, reducir residuos no significa eliminar todos los envases sin valorar su utilidad.

Una opción sencilla consiste en evitar embalajes innecesarios cuando existan alternativas adecuadas. También puedes reutilizar determinados recipientes y llevar bolsas reutilizables para las compras.

La clave está en reducir los residuos sin provocar un mayor desperdicio de alimentos.

6. Da más espacio a los alimentos vegetales

Una alimentación sostenible puede incluir una mayor presencia de alimentos vegetales. Frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y semillas permiten construir una alimentación variada.

Esto tampoco significa que tengas que convertirte en vegano. La FAO y la OMS plantean la alimentación saludable desde principios generales que deben adaptarse a las características, preferencias, cultura y disponibilidad de alimentos de cada persona. Organización Mundial de la Salud

Por tanto, puedes empezar incorporando más variedad vegetal a algunas comidas habituales, sin plantearlo como un cambio radical.

7. Elige productos ecológicos cuando encajen con tus prioridades

La alimentación ecológica puede formar parte de una compra más consciente. Sin embargo, ecológico y sostenible no son términos equivalentes.
La producción ecológica está regulada por la Unión Europea y establece requisitos específicos para la producción, transformación, transporte y almacenamiento. El logotipo ecológico europeo identifica los productos certificados que cumplen las condiciones establecidas.

Por eso, si buscas productos ecológicos, fíjate en la certificación y no solamente en palabras como “natural”, “tradicional” o “artesanal”.

persona leyendo pan sin gluten ecológico bien etiquetado
persona leyendo pan sin gluten ecológico

No necesariamente en todos los aspectos. La sostenibilidad alimentaria depende de varios factores y no puede reducirse a una sola característica del producto.
La agricultura ecológica sí persigue objetivos relacionados con el uso responsable de recursos, la biodiversidad, la fertilidad del suelo y la protección del agua. Además, cuenta con un marco regulado y un sistema de certificación específico en la Unión Europea.

Por eso, los alimentos ecológicos pueden formar parte de una alimentación sostenible, pero conviene valorar también la temporada, el desperdicio, la cantidad comprada, los envases y nuestras necesidades reales.

No necesitas transformar toda tu alimentación para empezar. Puedes comenzar planificando mejor la compra, dando prioridad a los alimentos de temporada y aprovechando aquello que ya tienes en casa.

También puedes reducir progresivamente el desperdicio, incorporar más alimentos vegetales y elegir productos ecológicos cuando encajen con tus preferencias.

La alimentación sostenible no busca que hagamos todo perfecto. Busca que nuestras decisiones cotidianas sean un poco más conscientes y que esos pequeños cambios puedan mantenerse en el tiempo

Si quieres dar un paso más hacia una alimentación consciente, descubre la selección de productos ecológicos de Biogredos y elige aquellos que mejor encajen con tus hábitos y necesidades.

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